EL MONUMENTO MÁS NOBLE Y GRANDE DE LA CIUDAD DE LIMA
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Este monumento arquitectónico fue construido por la
orden Franciscana de los Doce Apóstoles
Como si fuese un desfile
militar. Las palomas caminan de forma elegante y coordinada a luchar por un
grano de maíz que la gente curiosa les arroja. Caminan por ese piso misterioso lleno de historia en donde,
siglos atrás, se paseaban grandes
personajes de la conquista del Perú
Las aves son las únicas que pueden
divisar de forma muy concreta las construcciones de la Basílica de San Francisco. Ellas tienen su hogar ahí y pueden parar
el vuelo en las torres o en las cúpulas y vivir cada día nuestra historia, una
historia que por su forma parece ser muy elegante, pero su contenido nos
muestra que los muros y cada pieza que existe en la Iglesia es fruto de lo
robado y sudor, sangre y lágrimas de esclavos en su propio paraíso.
La primera piedra de la Iglesia de San Francisco se colocó en 1557, en los tiempos del Virrey Andrés
Hurtado de Mendoza más conocido como El Márquez de Cañete, después de que Fray
Francisco de la Cruz le pidiese a Francisco Pizarro un lugar en donde
aposentarse en el nuevo mundo. El principal conquistador no podía negarse, pues
traía una orden para ceder un lugar a los religiosos.
Después de un arduo trabajo se logró erguir, en tiempos del Virrey
Montesclaros, el crucero y la capilla mayor, para luego empezar las bóvedas de las
capillas menores cubriéndolo de
artesonados dorados que reflejaban la luz del triunfo colonialista en la tierra
del sol.
La hermosa fachada de estilo Barroco, que hoy en
día luce más que descuidada, fue obra de Constantino Vasconcelos en la segunda
mitad del siglo XVII. Luego se empezaron a construir las torres, que fueron
remodeladas más de una vez por los continuos terremotos que azotaban la ciudad
de Lima, siendo el más destructor el ocurrido el 4 de febrero de 1655, para
luego ser inaugurada con bombos y
platillos el 3 de octubre de 1672. Los españoles parecían ser más tercos
que los incas en su conquista.
La Basílica,
que fue calificada por el filósofo español, Ramón Menéndez Pidal como “El monumento más grande y más noble que
erigiera en estas tierras de prodigio la conquista”, es visitada por la
intriga y la escalofriante energía de sus catacumbas, pues impresionan a más de
uno, ya que fue un cementerio en los tiempos de la colonia y se dice que estuvo
funcionado hasta 1810, logrando albergar
a 25.000 personas aproximadamente.
Después de
la sufrida historia, a nosotros solo nos queda imaginar, a través de los
monumentos históricos, como fue esa época de alegría para pocos y sufrimiento
para muchos. No dejemos que el esfuerzo
de nuestros antepasados sea en vano y cuidemos lo impuesto en nuestras tierras,
pues están en suelo peruano y es
nuestro.
Para enriquecer tus conocimientos sobre la Basílica de San Francisco puedes visitar el siguiente enlace http://www.absolut-peru.com/la-iglesia-de-san-francisco-de-lima/